|
Zumbaba
apenas, muy tenuemente, en nuestros oídos aquel lío
que se organizó hace algún tiempo por no sé
qué problemas de la producción o de la manufactura
del lino, cuando parece que ahora se quiere volver a airearlo
con nuevos ruidos. No va por ahí no va mi propósito,
por supuesto, sino por caminos nada comprometidos, al menos
política o judicialmente, y más cercanos a los
que a lo largo de unos cuantos meses venimos recorriendo ustedes
y yo.
Es
el caso que, revolviendo mis papeles, me ha saltado a la vista
un viejo recorte de periódico, de hace ya muchos años
-puede que alguno de ustedes aun no hubiera nacido-, pero que
en su contenido es intemporal y, desde luego, muy digno de que
lo tratemos hoy. Pertenece a una columna genéricamente
titulada "Aula", con la que D. Manuel de Rabanal,
que se firmaba "Catedrático, ¡ay!, de Griego",
colaboraba en un diario hoy desaparecido ya, según creo.
Pues bien, de una de esas columnas entresaco este párrafo:
"Por
metáfora llamamos línea al trazo geométrico
que, sepámoslo o no, debe su humilde nombre a la simple
huella lineal que los carpinteros trazaban sobre las maderas
mediante una tensa y entintada cuerda de lino."
¡Así
que línea viene, efectivamente, de lino!
Y no sólo por el uso de los carpinteros. Yo recuerdo
de mis tiempos de bachiller que, de un modo análogo,
cuando nos pedían trazar una recta en la pizarra, con
la poca maña que solíamos tener, lo que hacíamos
era embadurnar de tinta una cuerda, ponerla estirada sobre la
pizarra, separarla depués un poquito y soltarla bruscamente
para que, al rebotar, dejase marcada la huella perfectamente
clara de la recta. No
sé si todavía se emplea esa artimaña pero
lo que sí he visto, hace sólo unos días,
es cómo, para formar el bordillo de una acera, lo perfilaban
los obreros con un cordel tirante al cual iban ajustando los
adoquines, que quedaban así correctamente alineados.
En realidad, lo que todo esto nos recuerda es aquello que se
decía en nuestra primera geometría de que la línea
recta podía representarse materialmente por un hilo estirado
y sujeto por sus extremos. Aunque el hilo no tenía que
ser forzosamente de lino.
Claro
que, si nos ponemos así, también podríamos
decir que una línea no tiene por qué ser recta:
incluso se suele llamar curva a la línea que no es recta.
Y no digamos cómo clasificaba un chico a las líneas
en un exámen: líneas rectas, líneas curvas
y líneas aéreas. Bien, pero no nos pongamos demasidado
picajosos: muchas veces la idea de línea, y más
en otros idiomas que en el español, sugiere la de recta.
Y, si no, que le pregunten a un sargento qué es para
él "alinearse" cuando se lo ordena a sus soldados:
que formen una línea tan derecha que sólo pueda
ver al primero de cada fila cuando se enfrente a ellas. Por
ahora nosotros nos quedamos con la recta, sin excluir que haya
otros tipos de líneas, algunos más pintorescos
de lo cabría esperar, y tal vez tengamos ocasión
de hablar de ellos alguna vez. La metáfora del lino nos
orienta, según el profesor Rabanal, hacia la recta.
|