Centro Nacional de Información
y Comunicación Educativa
(C.N.I.C.E)

 
 
 
   

Lineal viene de lino (1)

Abril de 2001

 

Zumbaba apenas, muy tenuemente, en nuestros oídos aquel lío que se organizó hace algún tiempo por no sé qué problemas de la producción o de la manufactura del lino, cuando parece que ahora se quiere volver a airearlo con nuevos ruidos. No va por ahí no va mi propósito, por supuesto, sino por caminos nada comprometidos, al menos política o judicialmente, y más cercanos a los que a lo largo de unos cuantos meses venimos recorriendo ustedes y yo.

Es el caso que, revolviendo mis papeles, me ha saltado a la vista un viejo recorte de periódico, de hace ya muchos años -puede que alguno de ustedes aun no hubiera nacido-, pero que en su contenido es intemporal y, desde luego, muy digno de que lo tratemos hoy. Pertenece a una columna genéricamente titulada "Aula", con la que D. Manuel de Rabanal, que se firmaba "Catedrático, ¡ay!, de Griego", colaboraba en un diario hoy desaparecido ya, según creo. Pues bien, de una de esas columnas entresaco este párrafo:

"Por metáfora llamamos línea al trazo geométrico que, sepámoslo o no, debe su humilde nombre a la simple huella lineal que los carpinteros trazaban sobre las maderas mediante una tensa y entintada cuerda de lino."

¡Así que línea viene, efectivamente, de lino! Y no sólo por el uso de los carpinteros. Yo recuerdo de mis tiempos de bachiller que, de un modo análogo, cuando nos pedían trazar una recta en la pizarra, con la poca maña que solíamos tener, lo que hacíamos era embadurnar de tinta una cuerda, ponerla estirada sobre la pizarra, separarla depués un poquito y soltarla bruscamente para que, al rebotar, dejase marcada la huella perfectamente clara de la recta. No sé si todavía se emplea esa artimaña pero lo que sí he visto, hace sólo unos días, es cómo, para formar el bordillo de una acera, lo perfilaban los obreros con un cordel tirante al cual iban ajustando los adoquines, que quedaban así correctamente alineados. En realidad, lo que todo esto nos recuerda es aquello que se decía en nuestra primera geometría de que la línea recta podía representarse materialmente por un hilo estirado y sujeto por sus extremos. Aunque el hilo no tenía que ser forzosamente de lino.

Claro que, si nos ponemos así, también podríamos decir que una línea no tiene por qué ser recta: incluso se suele llamar curva a la línea que no es recta. Y no digamos cómo clasificaba un chico a las líneas en un exámen: líneas rectas, líneas curvas y líneas aéreas. Bien, pero no nos pongamos demasidado picajosos: muchas veces la idea de línea, y más en otros idiomas que en el español, sugiere la de recta. Y, si no, que le pregunten a un sargento qué es para él "alinearse" cuando se lo ordena a sus soldados: que formen una línea tan derecha que sólo pueda ver al primero de cada fila cuando se enfrente a ellas. Por ahora nosotros nos quedamos con la recta, sin excluir que haya otros tipos de líneas, algunos más pintorescos de lo cabría esperar, y tal vez tengamos ocasión de hablar de ellos alguna vez. La metáfora del lino nos orienta, según el profesor Rabanal, hacia la recta.

 

 

   
 


 
 
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