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La Sacristía es una nave
de planta rectangular dividida en cinco bóvedas de medio punto,
cuyos arcos apean sobre pilastras de orden toscano. Está decorada
con pinturas barrocas en muros y bóvedas. Todo el decorado de esta
sala, fue pintado al temple por Manuel Ruiz y Fr. Juan de la Peña.
En los cinco tramos de la bóveda de cañon, cinco cuadros
evocan escenas de la vida de San Jerónimo. Sobre los arcos interiores
de las dos portadas, campean los escudos del santuario y de la Orden Jerónima.
La ornamentación general muestra guirnaldas de flores, frutas de
suaves tintas, motivos de fauna, rostros humanos, ángeles, hipógrifos,
recuadros, cartelas y otras figuras, pintadas en suaves y vivos colores.
Recorre la sala
un zócalo de jaspe gris azulado, sencillo y elegante.
En perfecta
sintonía con el decorado se encuentra el mobiliario, destacando,
por su sencillez y hermosura, unas cajoneras de granadillo y nogal, situadas
dentro de los huecos que hay debajo de las cornisas del basamento.
La estancia tiene aires de suntuosa
pinacoteca con los lienzos de Francisco de Zurbarán que la llenan
de luz y color.
La sacristía de Guadalupe,
merece la pena visitarse por la extrordinaria colección de cuadros
de Zurbarán que en ella existen, así como sus decorados y
el resto de conjunto arquitectónico que forman un conjunto bellísimo
por el cual ha merecido el sobrenombre de "Capilla Sixtina extremeña".
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Autor: Justo García Castro
jgarc236@cerezo.pntic.mec.es