Este cuadro representa a Fray Pedro de Cabañuelas celebrando una misa en la cual se produjo un milagro.
Según cuenta la leyenda, estando celebrando la misa, se le escapó la sagrada forma de las manos elevándose y empezando a sangrar, manchando los corporales que hoy día se conservan en el Relicario del monasterio. El ayudante se le ve como ausente del momento y no dándose cuenta del milagro.
La firma de Zurbarán, parece ser que se encuentra en el papelito que aparece caído al lado del altar.


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