El
ciclo vital de un ser humano se inicia a partir de una célula
única -el cigoto- formado por la fecundación
de dos gametos (óvulo y espermatozoide)
que tras el proceso de desarrollo dará lugar a la formación
del individuo adulto el cual, al alcanzar la madurez sexual,
producirá a su vez gametos, iniciando así un
nuevo ciclo de reproducción sexual.
En
el proceso biológico de la reproducción humana
se pueden diferenciar cuatro etapas que representan situaciones
genéticas y embriológicas muy distintas a las
que pueden corresponder cuestiones éticas y jurídicas
diferentes.
PRIMERA
ETAPA: GAMETO ®
FECUNDACIÓN
® CIGOTO
En
relación con la primera etapa, ya se ha dicho antes
que supone un cambio drástico, por cuanto se pasa de
la existencia de dos realidades diferentes (los dos gametos)
a una nueva realidad única (el cigoto). Sin embargo,
es conveniente resaltar aquí ya el aspecto de la continuidad
de los procesos biológicos a que se hacía referencia
antes. Incluso en esta primera etapa, que es aparentemente
la más clara en la problemática que nos ocupa,
hay que señalar que el propio proceso de fecundación
es largo y complejo desde que -después de atravesar
la zona pelúcida que envuelve al ovocito- entra el
espermatozoide en el citoplasma de la célula femenina
liberando en él su núcleo haploide hasta que
se produce la fusión de los dos pronúcleos.
¿En qué momento preciso prodría decirse, por
tanto, que existe ya el cigoto? Este interrogante afectaría
a las posturas que mantienen que la persona aparece en el
momento de la fecundación.
Espermatozoides
humanos. (Fuente:"Evolución", Col. Naturaleza
Life, Mexico, 1968)
Ovocito
humano rodeado de la zona pelúcida y de espermatozoides
dispuestos a competir para realizar la fecundación.
(Fuente: "Evolución",
Col. Naturaleza Life, Mexico, 1968)
La
fecundación es un proceso gradual: espermatozoide atravesando
la zona pelúcida. (Fuente: R.G.Edwards y R.E.Fowler.
1970. Scient. Amer.,223:45-54)
Cigoto
humano mostrando los dos pronúcleos. Ello representa
una nueva vida humana por cuanto el programa genético
que contiene es específicamente humano.
(Fuente: R.G.Edwards y R.E.Fowler. 1970. Scient. Amer.,
223:45-54)
SEGUNDA
ETAPA: CIGOTO
®
MÓRULA ®
BLASTOCISTO ®
ANIDACIÓN
La
segunda etapa es, desde el punto de vista genético,
la más crucial en relación con la problemática
de la reproducción humana por lo que respecta al denominado
estatuto del embrión ya que, como se verá
más adelante, cuestiona la individualización
del nuevo ser. Ello tiene repercusión tanto con determinados
métodos interceptivos como con las nuevas técnicas
de reproducción asistida que implican la manipulación
de embriones. En esta etapa, tras la fecundación del
óvulo por el espermatozoide, que ocurre en la parte
superior de las trompas de Fallopio, el huevo fecundado inicia
su camino hacia el útero, a la vez que se va dividiendo,
alcanzándolo a los tres o cuatro días. Es decir,
a la semana de haber ocurrido la fecundación es cuando
el embrión, ya en estadio de blastocisto, comienza
a fijarse en las paredes del útero, tardando otra semana
aproximadamente en concluir su fijación (anidación).
Por consiguiente, puede aceptarse como regla general que la
anidación concluye unas dos semanas (catorce días)
después de ocurrida la fecundación. La importancia
de la anidación en el proceso embriológico es
tan grande que, por ejemplo, la Sociedad Alemana de Ginecología
considera que el embarazo empieza con el final de la anidación,
no con la fecundación. Otros argumentan, en esta misma
línea, que hasta que el embrión no está
anidado no es posible diagnosticar clínicamente el
embarazo.
Embrión
humano en estadio de 4 células.
(Fuente:
R.G.Edwards y R.E.Fowler. 1970. Scient. Amer., 223:45-54)
Embrión
humano en estadio de 8 células. ¿Se trata de
un simple montón de células humanas o puede
decirse que tienen ya "humanidad"?.
(Fuente:
R.G.Edwards y R.E.Fowler. 1970. Scient. Amer., 223:45-54)
TERCERA
ETAPA: ANIDACIÓN
®
FETO
Durante
el principio de la tercera etapa se produce la gástrula
(del 15º al 18º día), diferenciándose las tres
capas germinales primitivas (ectodermo, mesodermo y endodermo)
de las que derivarán los tejidos y órganos del
futuro organismo. Durante la gastrulación, el
ectodermo da lugar al tejido de la placa neural que más
tarde se repliega para formar la cuerda espinal y el cerebro.
Aunque la inducción neural se descubrió
hace más de medio siglo, sin embargo hasta hace poco
tiempo han resultado fallidos los intentos de encontrar la
señal molecular que pone en marcha el proceso. En 1993
se demostró que una proteína embriónica
denominada noggin actúa como señal endógena
de inducción neural en embriones de anfibio (Xenopus).
Por otro lado, también se ha encontrado el gen noggin
en roedores, sugiriendo la posibilidad de que pueda realizar
funciones similares en mamíferos y, por tanto, en embriones
humanos. Desde el punto de vista genético, no cabe
duda que el momento de expresión del gen noggin
representa un hito importante dentro del proceso cronológico
del desarrollo embrionario humano; de ahí la importancia
que puede tener su posible descubrimiento para arrojar nueva
luz en la problemática del estatuto del embrión
humano.
El
embrión continúa su desarrollo de manera que
al final de la cuarta semana se puede decir que ya ha adquirido
el plano general del futuro ser; es decir, representa un sistema
en el que empieza a estar definido, aunque sea de forma inicial,
el término: el ser nacido. Al final de la octava semana
la diferenciación del "sistema como sistema" ha terminado,
dando lugar al desarrollo fetal: el embrión es reconocible
como humano (Alonso Bedate, 1989)
Blastocisto
humano iniciando el proceso de anidación en las paredes
del útero.
(Fuente: ABC - Blanco y negro)
El
blastocisto humano termina la anidación hacia el día
14 después de la fecundación. Para ese momento
quedan fijadas las propiedades genéticas de unicidad
y de unidad que indican que ha alcanzado la individualización.
(Fuente: ABC - Blanco y negro)
CUARTA
ETAPA: FETO ®
NACIMIENTO
A
partir del estadio anterior y durante la cuarta etapa se produce
el desarrollo fetal desde el tercero al noveno mes para dar
lugar al nacimiento del nuevo ser humano.