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Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (C.N.I.C.E.)

REPRODUCCIÓN HUMANA
I. EL COMIENZO DE LA VIDA

(Fichero comprimido de Word para Windows)

 

I. EL COMIENZO DE LA VIDA HUMANA

Ante el problema del comienzo de la vida humana se plantean dos cuestiones fundamentales:

    • ¿Cuándo empieza una nueva vida humana?

    • ¿Cuándo esa vida humana que ha empezado está ya individualizada? Esta problemática se puede analizar desde diversas perspectivas:

    • Aspectos biológicos

    • Aspectos genéticos:

    • Unicidad y unidad

    • Mismidad o identidad genética

    • Aspectos embriológicos: Referencia al término

    • Aspectos filosóficos: Suficiencia constitucional

En este contexto es importante señalar tres aspectos relacionados con todo proceso biológico en general y con el proceso de desarrollo en particular:

  • El primer aspecto es el de la continuidad, que imposibilita distinguir con exactitud el "antes" y el "después".

  • El segundo aspecto hace referencia, sin embargo, a que la continuidad de los procesos biológicos es compatible con la emergencia instantánea de propiedades nuevas cualitativamente diferentes a las existentes en un momento anterior.

  • El tercer aspecto se refiere a que el todo biológico no es igual a la suma de las partes, indicando con ello el riesgo de la aplicación del reduccionismo en Biología.

II. CONSIDERACIONES GENÉTICO-BIOLÓGICAS SOBRE EL DESARROLLO EMBRIONARIO HUMANO

1. ASPECTOS BIOLÓGICOS

El ciclo vital de un ser humano se inicia a partir de una célula única -el cigoto- formado por la fecundación de dos gametos (óvulo y espermatozoide) que tras el proceso de desarrollo dará lugar a la formación del individuo adulto el cual, al alcanzar la madurez sexual, producirá a su vez gametos, iniciando así un nuevo ciclo de reproducción sexual.

En el proceso biológico de la reproducción humana se pueden diferenciar cuatro etapas que representan situaciones genéticas y embriológicas muy distintas a las que pueden corresponder cuestiones éticas y jurídicas diferentes.

PRIMERA ETAPA: GAMETO ® FECUNDACIÓN ® CIGOTO

En relación con la primera etapa, ya se ha dicho antes que supone un cambio drástico, por cuanto se pasa de la existencia de dos realidades diferentes (los dos gametos) a una nueva realidad única (el cigoto). Sin embargo, es conveniente resaltar aquí ya el aspecto de la continuidad de los procesos biológicos a que se hacía referencia antes. Incluso en esta primera etapa, que es aparentemente la más clara en la problemática que nos ocupa, hay que señalar que el propio proceso de fecundación es largo y complejo desde que -después de atravesar la zona pelúcida que envuelve al ovocito- entra el espermatozoide en el citoplasma de la célula femenina liberando en él su núcleo haploide hasta que se produce la fusión de los dos pronúcleos. ¿En qué momento preciso prodría decirse, por tanto, que existe ya el cigoto? Este interrogante afectaría a las posturas que mantienen que la persona aparece en el momento de la fecundación.

Espermatozoides humanos. (Fuente:"Evolución", Col. Naturaleza Life, Mexico, 1968)

Ovocito humano rodeado de la zona pelúcida y de espermatozoides dispuestos a competir para realizar la fecundación. (Fuente: "Evolución", Col. Naturaleza Life, Mexico, 1968)

La fecundación es un proceso gradual: espermatozoide atravesando la zona pelúcida. (Fuente: R.G.Edwards y R.E.Fowler. 1970. Scient. Amer.,223:45-54)

Cigoto humano mostrando los dos pronúcleos. Ello representa una nueva vida humana por cuanto el programa genético que contiene es específicamente humano.
(Fuente: R.G.Edwards y R.E.Fowler. 1970. Scient. Amer., 223:45-54)

SEGUNDA ETAPA: CIGOTO ® MÓRULA ® BLASTOCISTO ® ANIDACIÓN

La segunda etapa es, desde el punto de vista genético, la más crucial en relación con la problemática de la reproducción humana por lo que respecta al denominado estatuto del embrión ya que, como se verá más adelante, cuestiona la individualización del nuevo ser. Ello tiene repercusión tanto con determinados métodos interceptivos como con las nuevas técnicas de reproducción asistida que implican la manipulación de embriones. En esta etapa, tras la fecundación del óvulo por el espermatozoide, que ocurre en la parte superior de las trompas de Fallopio, el huevo fecundado inicia su camino hacia el útero, a la vez que se va dividiendo, alcanzándolo a los tres o cuatro días. Es decir, a la semana de haber ocurrido la fecundación es cuando el embrión, ya en estadio de blastocisto, comienza a fijarse en las paredes del útero, tardando otra semana aproximadamente en concluir su fijación (anidación). Por consiguiente, puede aceptarse como regla general que la anidación concluye unas dos semanas (catorce días) después de ocurrida la fecundación. La importancia de la anidación en el proceso embriológico es tan grande que, por ejemplo, la Sociedad Alemana de Ginecología considera que el embarazo empieza con el final de la anidación, no con la fecundación. Otros argumentan, en esta misma línea, que hasta que el embrión no está anidado no es posible diagnosticar clínicamente el embarazo.

Embrión humano en estadio de 4 células.
(Fuente: R.G.Edwards y R.E.Fowler. 1970. Scient. Amer., 223:45-54)

Embrión humano en estadio de 8 células. ¿Se trata de un simple montón de células humanas o puede decirse que tienen ya "humanidad"?.
(Fuente: R.G.Edwards y R.E.Fowler. 1970. Scient. Amer., 223:45-54)

TERCERA ETAPA: ANIDACIÓN ® FETO

Durante el principio de la tercera etapa se produce la gástrula (del 15º al 18º día), diferenciándose las tres capas germinales primitivas (ectodermo, mesodermo y endodermo) de las que derivarán los tejidos y órganos del futuro organismo. Durante la gastrulación, el ectodermo da lugar al tejido de la placa neural que más tarde se repliega para formar la cuerda espinal y el cerebro. Aunque la inducción neural se descubrió hace más de medio siglo, sin embargo hasta hace poco tiempo han resultado fallidos los intentos de encontrar la señal molecular que pone en marcha el proceso. En 1993 se demostró que una proteína embriónica denominada noggin actúa como señal endógena de inducción neural en embriones de anfibio (Xenopus). Por otro lado, también se ha encontrado el gen noggin en roedores, sugiriendo la posibilidad de que pueda realizar funciones similares en mamíferos y, por tanto, en embriones humanos. Desde el punto de vista genético, no cabe duda que el momento de expresión del gen noggin representa un hito importante dentro del proceso cronológico del desarrollo embrionario humano; de ahí la importancia que puede tener su posible descubrimiento para arrojar nueva luz en la problemática del estatuto del embrión humano.

El embrión continúa su desarrollo de manera que al final de la cuarta semana se puede decir que ya ha adquirido el plano general del futuro ser; es decir, representa un sistema en el que empieza a estar definido, aunque sea de forma inicial, el término: el ser nacido. Al final de la octava semana la diferenciación del "sistema como sistema" ha terminado, dando lugar al desarrollo fetal: el embrión es reconocible como humano (Alonso Bedate, 1989)

Blastocisto humano iniciando el proceso de anidación en las paredes del útero.
(Fuente: ABC - Blanco y negro)

El blastocisto humano termina la anidación hacia el día 14 después de la fecundación. Para ese momento quedan fijadas las propiedades genéticas de unicidad y de unidad que indican que ha alcanzado la individualización. (Fuente: ABC - Blanco y negro)

CUARTA ETAPA: FETO ® NACIMIENTO

A partir del estadio anterior y durante la cuarta etapa se produce el desarrollo fetal desde el tercero al noveno mes para dar lugar al nacimiento del nuevo ser humano.

2. UN DEBATE TERMINOLÓGICO: PREEMBRIÓN VERSUS EMBRIÓN PREIMPLANTATORIO

Para cualquier consideración posterior de tipo ético o jurídico parece inevitable plantear ya aquí la posible valoración diferencial del embrión a lo largo del desarrollo y muy especialmente en relación con aquellos estadios embrionarios anteriores a la anidación o implantación del embrión (blastocisto) en la pared del útero, que corresponden a los primeros catorce días desde que se produjo la fecundación. Algunos autores lo consideran y denominan preembrión, con lo cual parece que aceptan ya a priori una valoración diferente con respecto al embrión postimplantatorio. Con ello parece que prejuzgan la licitud de su manipulación y eventual eliminación. Otros autores, por el contrario, insisten en utilizar términos tales como embrión de dos células, embrión de dieciséis células, etc., precisamente para presuponer la ilicitud de su manipulación y eliminación. Controversia que lleva implícito aquello de que los cambios en las palabras producen cambios en las actitudes. No hay duda, pues, de que el problema es importante y complejo y por ello debe ser tratado con cierto detalle. Sin que suponga por mi parte hacer juicio de valor alguno, yo soy partidario de no utilizar el término pre-embrión sino el de embrión preimplantatorio.

En el apartado II del preámbulo de la ley española sobre "Técnicas de Reproducción Asistida" (Ley35/1988, de 22 de noviembre) se hace referencia a esta controversia terminológica (preembrión versus embrión preimplantatorio), inclinándose por utilizar el término preembrión para designar al "grupo de células resultantes de la división progresiva del óvulo desde que es fecundado hasta aproximadamente catorce días más tarde, cuando anida establemente en el interior del útero -acabado el proceso de implantación que se inició días antes- y aparece en él la línea primitiva". Mientras que por embrión propiamente dicho entiende "la fase del desarrollo embrionario que, continuando la anterior si se ha completado, señala el origen e incremento de la organogénesis o formación de los órganos humanos, y cuya duración es de unos dos meses y medio más", correspondiéndose esta fase con la conocida como embrión postimplantatorio.

A mí me resultan muy sorprendentes posturas como las adoptadas por los Consejos Europeos de Investigación Médica de nueve países (Dinamarca, Finlandia, República Federal de Alemania, Italia, Suecia, Países Bajos, Reino Unido, Austria y Bélgica) que en una comunicación sobre la "fecundación humana in vitro", elaborada en una reunión que tuvo lugar en Londres los días 5 y 6 de Junio de 1986 bajo los auspicios de la Fundación Europea de la Ciencia, utilizaba la expresión "un grupo de células denominado preembrión" (ver Palacios, 1989, p, 179). Obviamente, a mi juicio, lo que habrá que valorar científicamente y éticamente es si se trata simplemente de un montón de células humanas (como si fuera un cultivo celular) o si realmente en dicho conjunto de células hay ya "humanidad".

Por su parte, en cambio, el Comité Ad Hoc de Expertos sobre el Progreso de las Ciencias Biomédicas (CAHBI) del Consejo de Europa, en su "Proyecto de Recomendación n. R (87)... del Comité de Ministros a los Estados miembros relativo a la procreación artificial humana" (ver Palacios, 1989, pp. 169-178) definía el embrión como "el resultado de la fusión de gametos humanos en todos los estadios de desarrollo antes del estadio fetal" (la cursiva es mía). Parece, por tanto, que el CAHBI del Consejo de Europa no era partidario de la utilización del término preembrión.

Juan Ramón Lacadena

 
 
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