Para ver bien esta página, ajuste la resolución de su monitor a 800 x 600 píxels.

   

Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (C.N.I.C.E.)
 

III. SERÉIS COMO DIOSES

"Seréis como dioses..." Con estas palabras, recogidas en el libro del Génesis (Gn 3,5), la serpiente tentó a Eva en el paraíso.

Muchas veces a lo largo de los últimos años se relaciona el progreso científico en el campo de la Genética con la adquisición de un poder hasta hace poco tiempo inimaginable. Se han escrito libros que tienen que ver con la Ingeniería Genética Molecular con títulos tan provocativos como "Jugando a Dios", El octavo día de la creación", etc.

El enorme poder de la Biomedicina actual estriba, por una parte, en que el científico puede "crear" la vida en el laboratorio mediante la técnica de fecundación in vitro y, por otra parte, en la posibilidad de "tocar" los genes y, por tanto, manipularlos. El investigador puede identificar los genes de entre la masa molecular de ADN que constituye el genoma de los organismos, puede caracterizarlos (leerlos), modificarlos, transferirlos de unas células a otras, de unos individuos a otros o de unas especies a otras (transgénesis).

Cuando el científico realiza la fecundación in vitro puede originar una nueva vida, pero no actúa como "creador" ya que esa nueva vida que constituye el cigoto no ha sido creada de la nada, sino a partir de dos células preexistentes: los gametos masculino y femenino. Podría decirse, si se quiere, que el científico ha actuado como un dios menor. Sin embargo, la Genómica puede deparar alguna sorpresa en el futuro.

La Genómica funcional se plantea la cuestión fundamental de cuántos genes son esenciales para la vida celular. Es decir, la pregunta ¿qué es la vida? puede expresarse en términos genómicos como ¿cuál es el juego mínimo de genes celulares esenciales?

Datos experimentales obtenidos en levaduras y en la bacteria Bacillus subtilis indican que la proporción de genoma esencial para el crecimiento y división de las células es de un 12% y un 9%, respectivamente, en cada especie. Por otro lado, de la comparación de los genomas completos de las especies bacterianas Mycoplasma genitalium (580.070 pb) y de Hemophilus influenzae (1.830.137 pb) y aceptando la hipótesis de que los genes conservados en la evolución de ambas especies son los esenciales, Venter y colaboradores infieren la existencia de un juego mínimo de 256 genes fundamentales (Fraser et al., 1995; Fleischmann et al.,1995).

La comparación de los genomas de Mycoplasma genitalium y de Mycoplasma pneumoniae (816.000 pb) puso de manifiesto que esta última tiene los mismos 480 genes (aunque más o menos evolucionados) que codifican para proteínas que M.genitalium más otros 197 genes adicionales. Por ello, Venter y colaboradores trataron de comprobar si los 480 genes comunes representan un juego esencial mínimo (Hutchison et al.,1999). La técnica utilizada (mutagénesis global con transposones) consistió en inducir con transposones en ambas especies un gran número de mutaciones en genes distintos con objeto de identificar cuáles eran o no esenciales para la vida de la célula bacteriana. La conclusión que obtuvieron fue que, de los 480 genes codificantes para proteínas en Mycoplasma genitalium, solamente entre 265 y 350 son esenciales para el crecimiento de la bacteria en las condiciones de laboratorio, incluyendo entre ellos unos 100 genes de función todavía desconocida. La existencia de este centenar de genes esenciales cuya función no es conocida podría indicar que aún no se han descrito todos los mecanismos moleculares básicos implicados en la vida de las células.

Otra conclusión que extraen Venter y colaboradores de su experimento es que el juego de genes esenciales no se corresponde exactamente con el genoma mínimo, ya que genes que son individualmente dispensables pueden no serlo simultáneamente.

 


 
 
Internet
Internet
 
Netscape Communicator - Resolución 800x600 - Fuentes grandes

Última modificación: